13, Nov 2011
Universidad es de Primera

Late el corazón de un grupo nutrido de jugadores de primera y reserva. Desde bien temprano, salta y vibra un grupo importante de hinchas de Universidad Nacional del Litoral. Contagia la alegría que expresa el “Loco” González después de conseguir el ansiado ascenso.

Universidad logró ayer lo que buscó durante mucho tiempo antes y lo hizo sobre la base de un trabajo ordenado del grupo dirigencial con hambre de gloria: Sergio Villanueva, Javier Cancillieri, entre lo más destacados. Ese sentimiento, el de ayer, el de hoy y el de siempre, que un equipo como UNL transmite de generación en generación, no puede contenerse. Cantan todos. Y entre todos nace el homenaje al “Chueco”, Miguel Robledo: “… que de la mano del “Chueco” Robledo todos la vuelta vamos a dar”.

El sentimiento que no puede parar; sigue. Las camisetas se revolean por arriba de las cabezas. Los corazones no paran. Al contrario, se aceleran. Las banderas celestes se agitan y los trapos también. El calor de la gente va en aumento. La vuelta olímpica es eterna.

La emoción contagia. Lloran todos. Moreno se abraza a su hijo Marcelo. Y hace bien. Se entiende. Ahí está Universidad. Campeón. Sus hinchas festejan. No paran. Gritan, saltan. Hacen todo a la vez. Pero van por más. Porque el sueño de campeón ya es realidad. Y eso nadie se los puede sacar.

Antes hubo un partido

El fútbol permite estas dualidades, estas lecturas tan diferentes, de acuerdo con el costado por el que se aborde al partido. UNL volvió a ser UNL en el segundo tiempo. Antes debió remar contra viento y marea, y ahí estuvo el buen equipo de Ricardo Bertona que no se guardó nada para la final que jugará el martes por el segundo ascenso contra Ciclón Racing.

Empezó ganado UNL con aquel gol de Broin, después de un grosero error en la salida de Bertoldi. Enseguida, y tras una buena jugada colectiva que empezó Dalla Costa, París puso la igualdad en una linda definición para el Santo. Todo esto ocurrió antes de los diez minutos de juego.

A partir de ahí y hasta el final, se vio un gran partido, diputado, luchado y con muchas llegadas por parte de ambos. Troncoso de UNL puso el 2 a 1 y Agostinelli, la figura de la visita, empató en otra jugada de jerarquía.

Ya en el segundo tiempo, y después que Bertoldi le cometiera penal a Adrián Giménez, Rosales marcó el tercero en un tiro que debió ejecutarse dos veces porque el línea entendió que el “1” de la visita se adelantó en la primera ejecución.

Hasta el final, fue todo más claro para el campeón que jugó más distendido desde que ingresó el “Loco” González. El paraguayo hizo la pausa que le estaba faltando al equipo de Robledo y aprovechó para meter cambios de frente con una pegada que no perdió nada de brillo si se la compara con aquellas que lució tanto tiempo con la camiseta de su querido Colón.

San Cristóbal, con amor propio y sin bajar los brazos fue por el empate, resultado que nunca llegó. El campeón o el equipo del “Chueco” Robledo volvió a ser el de siempre, el que ganó el Apertura y el que repitió la misma fórmula para quedarse con el Clausura. Hoy es tiempo de festejos y está bien que así sea. En la Liga Santafesina ganó el fútbol y todo fue una fiesta.

 

“Tengo una alegría enorme. Estos muchachos se merecían el ascenso por todo lo que dieron durante el año. Quiero agradecer a todos los que me apoyaron y siempre me dieron una palabra de aliento”.

Miguel Robledo

DT de Universidad

 

 

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